MINDFULNESS O EL ARTE DE DISFRUTAR CADA MOMENTO

MINDFULNESS O EL ARTE DE DISFRUTAR CADA MOMENTO

Yoga, pilates, ¿y ahora meditación y Mindfulness? Pues sí, vamos a hablar de ello un poco, porque es bastante interesante, ya lo verás.

Yoga, pilates, ¿y ahora meditación y Mindfulness? Pues sí, vamos a hablar de ello un poco, porque es bastante interesante, y si se trata de mejorar el día a día, ¿por qué no lo íbamos a probar? Pero primero, antes de explicarte lo que es, queremos decirte por qué nos gusta para ti y para mí, para todas.

POR QUÉ NOS “ATRAE” EL MINDFULNESS

Más allá de sus técnicas concretas, nos llama por su filosofía de vida basada en vivir en el aquí y el ahora (que es por lo que apostamos en Victoria). Al poner el foco de atención en el presente podemos liberarnos de situaciones que nos bloquean, evitando “rumiar” ideas obsesivas, desligarnos de la tiranía mental del pensamiento repetitivo y el juicio constante.

 

Saber estar en el presente es una manera de distanciarse de estas experiencias negativas, del “bucle”, desarrollando una manera de pensar y sentir más libre y consistente. Al observar el comportamiento automático de nuestros actos, somos conscientes y tomamos las riendas de nuestra mente lugar de ser “arrastrados” por ella.

¿POR QUÉ DEBEMOS PRACTICAR MINDFULNESS?

Está comprobado científicamente que practicar media hora de Mindfulness al día mejora los síntomas de la depresión o la ansiedad. También mejora la memoria, la capacidad de concentración, la autoconciencia y la inteligencia emocional, incluso  parece ser que optimiza los recursos del sistema inmune. Desde luego, malo no es, y no requiere tanto tiempo, hablamos de media hora al día, queridas.

Y bueno, es que… ¿por qué no? Tenemos la meditación tachada como si fuera algo raro, y a lo mejor es el momento de romper ese estereotipo (que esto sí se nos da bien, ¿a que sí?).

Y AHORA SÍ, ¿QUÉ ES?

Mindfulness significa “Conciencia Plena”. Y es un estado de la mente que se consigue a través de la meditación, además de un tipo de meditación en sí misma. Su práctica consiste en aplicar técnicas meditativas a los problemas cotidianos con un objetivo psicoterapéutico: conocer el funcionamiento de la mente para disolver los patrones neuróticos y sanar, retomar el control y la calma.

Cómo se hace: a través de la relajación, la auto aceptación y la conciencia plena, evitando elaborar juicios sobre las sensaciones, los pensamientos o sentimientos que experimentamos.

CUÁNDO, CÓMO Y DÓNDE PRACTICARLO

Cuando te apetezca (a nosotras nos gusta por la mañana). Puedes comenzar con sesiones cortas de diez minutos, para ir aclimatando tu mente y crear poco a poco estados mentales de meditación. Ojo, que aprender puede llevarte tiempo.

Necesitas un lugar libre de ruidos, cómodo, confortable y de temperatura templada (entre 18º y 25º), sin teléfonos, alarmas, ondas u aparatos electrónicos que puedan molestar para realizar la meditación. Si te apetece poner música de fondo es importante que sea relajante y con ciclos repetitivos (así evitarás que acapare tu atención). Y claro, utiliza ropa cómoda y quítate los zapatos y todos los complementos que te puedan oprimir o apretar. Una vez estés “en ese lugar”, siéntate cómodamente en el suelo, sobre una esterilla o toalla. Puedes adoptar la posición de loto, o simplemente una postura que deje la espalda en un ángulo recto para facilitar la respiración.

Importante: las vertebras deben permanecer rectas, sujetando el peso del tórax, el cuello y la cabeza. Las piernas y los brazos, relajados pero sin desestabilizar la línea de la columna. Si notas tensión en alguna parte de tu anatomía, reajusta la posición.

EJERCICIOS DE MINDFULNESS

1.  Concentra la atención en la respiración. Escúchala, siente cómo recorre el cuerpo, pero sin pensar en ella. Céntrate en reconocerla y dejarla fluir por tu ser.

2. Después, en el momento en que toda tu atención esté ahí, con tu respiración, prosigue verbalizando (interiormente o en voz baja) un “mantra”: una palabra o frase corta que, repetida de forma constante, te ayude más y más a relajarte. Es habitual usar el sonido “ohm”.

3. Intenta alumbrar una imagen relajante, visualizar un lugar tranquilo que nos produzca bienestar, real o imaginario.

4. El siguiente paso es ser capaz de vaciar a mente y tenerla en blanco. Es necesaria mucha disciplina pero éste es el punto final de la meditación.

Importante: es imprescindible mantener una actitud neutral ante los pensamientos o imágenes, no juzgarlos como buenos o malos, sino simplemente percibirlos de forma impersonal. Al principio, mantener la mente en blanco no es posible más que unos pocos segundos (y ya cuesta…), así que tranquila: el Mindfulness es para ayudar a relajarnos y a enfocarnos en las cosas que realmente importan, no para estresarte porque no eres capaz de “mindfulnear”. 

 

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