LO MÁS IMPORTANTE ES LA FAMILIA

LO MÁS IMPORTANTE ES LA FAMILIA

Hablamos con Emma Rivero, la madre del campeón olímpico Saúl Craviotto.

Emma Rivero, no puede estar más orgullosa de su hijo. Sufre por tenerlo lejos y se pone muy nerviosa cuando compite, pero cuando piensa en los sueños que ha cumplido Saúl su rostro se ilumina con una sonrisa. Hemos hablado con ella para conocerla a fondo y saber más cosas de todo un campeón Olímpico.

Saúl inició en el piragüismo gracias a su padre. ¿Qué sentiste cuando decidió luchar por su sueño de conseguir una medalla olímpica en este deporte?

Nosotros siempre lo hemos animado y hemos estado ahí para lo que hiciera falta. Y sentimos mucha alegría, claro. Era su sueño y estuvimos al cien por cien con él. Siempre le hemos apoyado en lo que decidió desde que empezó, y así lo haremos hasta que acabe.

Y no ha conseguido solo una, sino cuatro medallas en los Juegos Olímpicos y muchos otros podios mundiales y europeos. ¿Qué significa para una madre ver cómo su hijo compite al máximo nivel deportivo?

Es lo más grande. Hay que vivirlo para saberlo porque por mucho que quiera explicarlo no hay palabras. El sueño de todo deportista es llegar a unas olimpiadas y si, además, llegas y consigues una medalla… pues más. Es un orgullo total.

En los JJ.OO. de Rio 2016 ha conseguido la medalla de oro en una prueba muy emocionante y dos días después un bronce. ¿Cómo has vivido estas competiciones?

¡De infarto! ¡De infarto total! Se pasan muchos nervios, no duermes pensando en lo que llega, empiezas mil cosas a la vez y no acabas ninguna… Y el día de la competición, el peor de todos… fatal. Mi marido y yo siempre hemos estado con él en todas partes, pero en estas de Río nos quedamos en casa. Y se pasa peor en casa que con él allí. Pero al final merece la pena tanto sufrimiento

¿Cuál ha sido el momento más emocionante durante la carrera deportiva de tu hijo?

Todas las olimpiadas han sido bonitas y emocionantes, pero las de Pekín, como no nos esperábamos lo que hizo, fue la más. Las otras también, pero la primera... Fue demasiado porque esperábamos que estuviese entre los cinco primeros, pero no esperábamos el oro. Aunque yo siempre le he dicho: “Saúl, disfruta y haz lo que puedas. Lo que consigas bien estará”.

Saúl lleva una vida bastante normal cuando no está compitiendo, trabajando como policía. ¿Qué faceta de tu hijo te gusta más: la de policía o la de deportista?

La de deportista porque la de policía, tal y como está el patio, da un poco de respeto cuando sale a patrullar. Nunca sabes lo que se van a encontrar. Aunque la vida es así y cuando toca patrullar pues se patrulla y cuando toca competir se compite. Pero me da más alegrías como deportista, claro.

¿Cómo es Saúl con su hija? ¿Le gustaría que también ella siguiera sus pasos?

Como padre es muy cariñoso, está con su niña emocionado (“que no se la toquen”, risas). Y la nena con él pues lo mismo, cuando está ‘papá’ no hay nadie más en casa. Es un padrazo.
No sé si querría que siguiera sus pasos y se dedicara al piragüismo, pero sí que hiciera deporte porque es sano para todo el mundo. Que haga deporte, el que ella le guste, pero que lo haga. Yo a mis otros nietos también se lo inculco.

Como madre, ¿cuáles consideras los principales logros de tu vida? ¿De qué estás más orgullosa? ¿Cambiarías algo?

Mi logro es mi familia. Mis hijos y mis nietos. Me gusta tenerlos a todos aquí recogiditos. Los tengo, gracias a Dios, a todos muy cerca siempre. Saúl es el único que está más lejos, pero cada día nos llamamos por teléfono y nos damos los buenos días por WhatsApps.
De momento, mi vida está muy bien, no cambiaría nada. Soy una privilegiada porque tengo tres hijos y a cada cual mejor. La familia es lo primero.

¿Cómo te sientes en este momento de tu vida, viendo los sueños cumplidos de tu hijo, gracias en gran parte a tu apoyo?

Estoy muy contenta de que logre su sueño y muy satisfecha. Su sueño era ir a una olimpiada y ha llegado a lo más alto. Más no se puede, tanto a nivel deportivo como a nivel personal. Además, su mujer y su hija están muy bien y eso es muy importante. Es lo que queda, la familia.

¿Qué mujeres has tenido como referentes?

Mi mamá sobre todo. Ya no la tengo, pero lo que sé me lo enseñó ella. Me inculcó la unión de la familia, el saber estar, el respetar a la gente... Y ser humilde sobre todo, que eso también se lo he inculcado yo a mis hijos. Es lo que practicamos todos aquí en casa. A mi hijo Saúl también se lo he inculcado porque la gente me dice que, además de buen deportista, es buena persona.

Como madre de un campeón olímpico, ¿qué consejo les darías a otras madres de hijos deportistas?

Sobre todo que les apoyen, que estén ahí para lo bueno y para lo malo. Más bien para lo malo porque cuando a uno le van bien las cosas no le hace falta nada porque la gente se vuelca con él. Cuando le van mal las cosas es cuando la gente te deja de lado y tienes que estar tú ahí. Para celebrar todo el mundo es bueno, pero cuando la cosa no va bien, que son muchas veces, tienes que estar como madre ahí. Tienes que hacer de tripas corazón.
Cuando gane, deja que la gente lo felicite porque es lo que ellos necesitan. Yo siempre he estado en segundo plano, pero cuando se ha venido abajo es cuando tengo que estar ahí para apoyarle y darle ánimos y hacer lo que haga falta. Es tu hijo

¿Qué opinión tienes del Club Mamás de Campeones?

Me gusta mucho. Es una manera de elogiarnos y reconocer todo nuestro sufrimiento, que no es poco. Detrás de un buen deportista siempre hay una buena familia que ha estado ahí con ellos. Unos padres, una mujer... Estamos en la sombra, pero nos necesitan mucho.

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