LAS PALABRAS QUE TE SIENTAN BIEN A TI Y A LOS DEMÁS.

LAS PALABRAS QUE TE SIENTAN BIEN A TI Y A LOS DEMÁS.

Hacedlas circular: igual vuestros maridos e hijos entenderán algo.

"A veces algunos trucos para mejorar la vida están a la vista de todos. O mejor, en la punta de la lengua. Muy a menudo, me encuentro quejándome con las amigas o yo sola, en mi cabeza, por cómo el diálogo en la familia se ha limitado a monosílabos, frases apena esbozadas, palabras que se convierten en órdenes… Hemos perdido ese juego divertido y afectuoso típico de una pequeña y valiosísima comunidad, hecho de ese léxico familiar tan importante. Será la falta de tiempo, el cansancio, los problemas que lo eclipsan todo, las cosas inútiles que nos distraen. Probablemente, soy yo la primera que desencadena este mecanismo (las mujeres, se sabe, somos el director general de nuestras familias), así que he decidido cambiar de rumbo.

Navegando por Internet, he encontrado un análisis casi científico de este tipo de problemas, tratados de manera mucho más sencilla de lo que creía. El quid de la cuestión es recuperar y utilizar en nuestra vida palabras o frases sencillas que parecen pasadas de moda o dadas por sentadas, sobre todo entre íntimos, familiares e incluso amigos. Me he hecho una pequeña lista. No hay nada más fácil que decir:

"gracias", "de nada", "¿puedo ayudarte, puedo hacer algo por ti?", "buenas noches".

Pero también:
"¿puedes echarme una mano?", "estoy demasiado ocupada", "no puedo" o simplemente "no".

Sin olvidar:
"perdona", "muchas gracias por…", "¡qué bien!", que suena mucho mejor que soltar un "vale".

Me lo he pensado y he llegado a la conclusión de que lo único que podía hacer era intentarlo y ver lo que sucedía.
No os lo vais a creer, pero haber perdido ese aire de superwoman (¡a veces un poco enfadada!) y dirigirme a mis seres queridos con una sonrisa y una frase en la que admitía mi cansancio o mostraba mi gratitud por algo que habían hecho ha sido como usar la varita mágica. Mis hijos, por turno, todas las noches se ofrecen a ir a tirar la bolsa de la basura, o mejor, las bolsas, ya que reciclar para ellos siempre ha sido inútil y aburrido... Y mi marido incluso ha vuelto a darme un beso de buenas noches."
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