ALBA NO CAMBIES NUNCA

ALBA NO CAMBIES NUNCA

Hablamos con María Salom, la madre de la Mejor Jugadora Europea de Baloncesto 2014: Alba Torrens.

“Tengo un grupito con las mamás de las jugadoras y durante los partidos nos animamos unas con otras cuando estamos separadas, pero por lo general los padres estamos juntos durante los partidos ”. Así es María Salom, optimista y buena ‘fan’ de su hija Alba Torrens, medalla de plata en baloncesto en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

 

¿Qué sentiste cuando Alba te comunicó que quería dedicarse profesionalmente al baloncesto?

Esto vino poco a poco. A Alba le gustaba mucho el basket y tuvo la suerte de poder ir a Barcelona a Siglo XXI, un centro de alto rendimiento. Y todo fue llegando. Nunca nos habíamos imaginado que Alba seguiría. Después de Siglo XXI tuvo una oferta en Vigo, como profesional, estudiaba segundo de Bachiller, pero aún tenía ficha junior. Cuando fuimos a Vigo yo solo pedía que, por favor, tuviese una especie de mamá para que le hiciera la comida porque ella tenía que estudiar. Solo me preocupaba eso y, cuando nos quisimos dar cuenta, Alba ya era profesional. Nunca nos lo habíamos planteado antes, vino todo pasito a pasito.

 

¿Qué significa para una madre ver cómo su hija compite al máximo nivel deportivo?

Supongo que para todas las madres igual. Estamos superorgullosas de que hayan conseguido su sueño porque para todo deportista supongo que conseguir llegar a lo más alto es un sueño. Pero luego está la otra parte, como madre, que siempre se sufre. No llegas a disfrutarlo tanto porque siempre piensas: “mañana hay una lesión” y siempre tienes el corazón en vilo por lo que pueda pasar. Pero para mí es un orgullo grande, todo lo que ha conseguido ha sido con mucho trabajo. Porque detrás de todo esto hay trabajo, trabajo, trabajo.

 

En los JJ.OO. de Río 2016 la Selección Española de Baloncesto ha conseguido la medalla de plata. ¿Cómo has vivido las competiciones?

Muy contentos todos porque nos reuníamos con mi hermana, mis padres, las niñas… Y con muchos nervios en cada partido. Y, sobre todo, el día de Turquía fue tanta la emoción que después ya me daba igual todo. Decía: “bueno, ya, que pase lo que pase”. Luego, cuando ya era seguro que era medalla de plata, no me lo podía creer. Ganar una medalla de plata en unos Juegos Olímpicos parece que no te pasa a ti, que le está pasando a otro, pero a ti no.

¿Qué se siente al saber la responsabilidad que se vive en cada partido?

Para ellas es una gran responsabilidad, tanto si compite en un campeonato europeo, un mundial o los Juegos Olímpicos. Por eso se conciencian mucho con todo, con la comida… para que todo funcione. Alba va siguiendo sus pasos y a veces no nos llama mucho porque está muy concentrada. Y todos vamos siguiendo su ritmo, es una responsabilidad común.

 

Alba ha sido elegida por la FIBA como «Mejor Jugadora de Europa» en 2011 y 2014. ¿Qué suponen este tipo de reconocimientos al esfuerzo y constancia?

Al principio no le das mucha importancia, pero luego la gente te lo dice y piensas: “es que es verdad, la han nombrado mejor jugadora de Europa. No todo el mundo puede decir lo mismo”. Y es que son muy pocos los elegidos. Yo no quiero pensar que tengo a la mejor jugadora de Europa, yo la veo como es ella, Alba Torrens.

Estamos contentos porque lo ha conseguido y, sobre todo, por el trabajo, ya que ha tenido que renunciar a muchas cosas por estar ahí. Y todo eso repercute también en la familia.

 

¿Cuál ha sido el momento más emocionante durante la carrera deportiva de tu hija? ¿Y el más divertido?

Quizá porque era el primero, el más emocionante fue el primer Campeonato Europeo. La primera medalla de oro en el Europeo. Creíamos que era lo más. Estábamos todos llorando, todas las madres, y creíamos que no podía haber más, que lo habíamos conseguido todo ya. Y luego vinieron otras medallas, pero creo que la más emocionante fue la primera.
De la más divertida no sé si me acuerdo, pero la verdad es que hay muchas anécdotas porque Alba es un poco payasa. Ella siempre ha disfrutado jugando al basket. Para ella todo ha sido como un juego y está disfrutando con lo que hace. Pocas veces durante un partido o un entrenamiento no la he visto sonreír. Siempre se ríe, lo haga bien o lo haga mal.

 

¿Cómo es Alba cuando no se entrena?

Es siempre igual de risueña y muy responsable. Quizá demasiado. Es muy perfeccionista en todo, lo quiere todo bien. También sigue manteniendo sus amigos en Mallorca y ellos son los primeros que dicen: “Alba no ha cambiado. Es Alba”. Este es un pueblo pequeñito (Binissalem, Mallorca) y cuando la gente la ve por la calle durante el mes que está aquí, todo el pueblo y todo el mundo dice lo mismo, que no ha cambiado. Y yo le digo que siga así y que no cambie.

 

¿Tenéis algún ritual supersticioso para antes de las competiciones?

Nosotros en casa no, ellas en el equipo a veces cantan la misma canción o hacen alguna cosa… Nos gusta, si podemos, verlo todos en casa. Y, si no, nos llamamos luego para comentarlo, pero ritual no. Eso sí, a veces no termino los partidos. Tengo tantos nervios que me voy a caminar hasta que termina.

 

¿Qué opinión tienes del Club Mamás de Campeones?

Yo creo que siempre que se hagan propuestas así para promocionar a los deportistas es bueno. Sobre todo para apoyarlos por su esfuerzo y también para reconocer a las madres que siempre estamos apoyándolos. Lo agradezco mucho.

 

Como madre de una campeona olímpica, ¿qué consejo le darías a otras madres de hijos deportistas?

A los padres de los que están empezando les diría que vayan pasito a pasito. Que esto si tiene que venir, vendrá. Que lo disfruten mientras dure. Si llegan al nivel más alto, bienvenido sea, y si no, no pasa nada. Yo tengo otra hija pequeña que ha estado en un centro de alto rendimiento, ha disfrutado jugando y le gusta el baloncesto. Pero este año se ha ido a Barcelona a estudiar a la universidad y ha decidido dejarlo un año. Le he dicho que si eso es lo que quiere, estupendo, y si el año que viene quiere jugar, que lo haga. Lo que tenga que venir vendrá. Los padres tenemos que apoyar a los hijos y animarlos en todo, pero que ellos tomen su propia decisión para decir: “hasta aquí” o “quiero seguir”.

¿Cómo te sientes en este momento de tu vida?

Como mujer, a esta edad, me siento feliz. Puedo decirlo así. Supongo que tengo muchas cosas vividas ya.

¿Cuáles consideras los principales logros de tu vida? ¿De qué estás más orgullosa? ¿Cambiarías algo?

De lo que puedo estar más orgullosa es de la familia que hemos formado.
Y cambiar… a lo mejor, si pudiera, estudiaría otra cosa porque hice una carrera que no me gustó mucho, pero la terminé. Cambiar, cambiar, creo que no cambiaría nada.

¿Cómo te ves dentro de diez años? ¿Cuáles son tus retos y objetivos?

Dentro de diez años creo que me veo saliendo un poco más con los antiguos amigos porque ya todos tenemos los hijos mayores. Y con mucho tiempo para leer y para descansar.

¿Qué otras mujeres son referentes para ti?

Hay mucha gente, pero creo que normalmente te fijas como referente en alguien que tengas más cercano. El mío sería mi madre. Cuando eres más jovencita no te das cuenta y dices: “no quiero parecerme a mi madre”, pero cuanto más mayor eres, la tienes como referente y dices: “qué bien que lo ha hecho”. Ahora pienso que sí que me quiero parecer a ella. ¡Ojalá!

 

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